Queridos laicos, sacerdotes y catherinas:
Hace unos días hemos llevado a cabo el Consejo Plenario de Fasta en Buenos Aires, reuniéndose cientos de milicianos a cargo de las comunidades y obras de toda la Ciudad Miliciana para reflexionar, informar y decidir sobre la misión apostólica que estamos llevando a cabo en Argentina, Ecuador, España, Perú y la República Democrática del Congo.
Quiero decir que estoy muy contento y agradecido de quienes han participado representandolos, haciendo de la reunión un verdadero espacio para contemplar, sostener, construir y proteger nuestros fines apostólicos: la juventud, la familia y la cultura.
También quiero agradecer la confianza, nuevamente recibida al elegirme por un nuevo período como presidente de la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino y confirmando por mi parte, al miliciano Carlos Rossini, como vicepresidente ejecutivo, quien fiel y generosamente me viene acompañando en esta misión encomendada.
Permítanme hacer un reconocimiento especial a todos los milicianos que han cruzado nuestra frontera para participar venidos desde las comunidades de Fasta Lima, Madrid, Quito y Valencia. Pero muy especialmente a los matrimonios de Ángel y Nubia Ramírez y de Leonardo y Lucy Enciso, del grupo de oración y formación de San Antonio (Texas-EEUU). A ellos, que representaron a todos los que forman parte de ese grupo, muchas gracias por permitirnos acompañarlos y ser parte de su vida cristiana.
Han pasado cincuenta y cuatro años que emprendimos la marcha con la boina orejeada, la mochila en nuestros hombros y con la mirada puesta en Dios para poder llegar a la cumbre donde nos aguardan las escuadras de todos aquellos que nos han precedido. Y como esos jóvenes de aquel 7 de octubre de 1962 en la ciudad de Leones, seamos Peregrinos de Esperanza.
¡Demos gracias a Dios por darnos su gracia y su misericordia!
Reciban un fuerte abrazo y mi bendición sacerdotal en Cristo.
¡A tus órdenes!
Fr. Aníbal Fosbery OP
Fundador y Presidente de Fasta
